Según datos de GLOBOCAN, cada año se diagnostican cerca de 6.800 nuevos casos y más de 3.300 personas mueren por esta enfermedad en el país, cifras que lo posicionan como uno de los tumores de mayor impacto sanitario y que evidencian la necesidad de avanzar en prevención y diagnóstico oportuno.
El Día Mundial contra el Cáncer de Colon se conmemora el 31 de marzo para concienciar sobre la prevención y detección temprana de esta enfermedad, la cual es curable en más del 90% de los casos si se diagnostica a tiempo y, además, se ha consolidado como una de las patologías oncológicas más relevantes en Chile. De acuerdo con estimaciones del Global Cancer Observatory (GLOBOCAN), en el país se registran 6.778 nuevos casos cada año, lo que lo posiciona como el segundo cáncer más frecuente considerando a hombres y mujeres.
La carga de la enfermedad también se refleja en su mortalidad. Las mismas estimaciones indican que más de 3.300 personas fallecen anualmente por cáncer colorrectal en Chile, ubicándolo entre las principales causas de muerte por cáncer a nivel nacional. En términos epidemiológicos, este tumor representa más del 11% de todos los diagnósticos oncológicos, mientras que cerca de 20.500 personas viven actualmente con un diagnóstico reciente, considerando la prevalencia a cinco años.
A nivel mundial, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer más diagnosticado y el segundo que más muertes provoca, una tendencia que también se observa en Chile y que ha ido en aumento en las últimas décadas. Factores asociados al estilo de vida, como el sedentarismo, la obesidad, el consumo elevado de carnes procesadas, el alcohol y el tabaco, han sido identificados como elementos que contribuyen a aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Desde el punto de vista clínico, se trata de un cáncer que suele desarrollarse lentamente a partir de pólipos o lesiones precancerosas en el intestino grueso, un proceso que puede tardar años en evolucionar. Por esta razón, la detección temprana se considera una de las estrategias más efectivas para reducir su mortalidad, ya que permite identificar estas lesiones antes de que se transformen en tumores invasivos.
“En el cáncer de colon la prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales. Contar con controles adecuados, acceder a exámenes oportunos y, sobre todo, ser evaluado por un equipo médico especializado puede marcar una diferencia enorme en el pronóstico de los pacientes”, explica el Dr. Marcelo Garrido, director técnico del Centro de Estudios Clínicos SAGA.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en que el desafío para el sistema de salud y para la población es fortalecer las estrategias de prevención y ampliar el acceso a programas de detección temprana, especialmente considerando que, cuando el cáncer colorrectal se diagnostica en etapas iniciales, las posibilidades de tratamiento exitoso y sobrevida aumentan de manera significativa.